El Mundo de Sagittarius (II). El Valle del Tauro

El Tauro fluye del nordeste al sudoeste, entre dos cadenas motañosas: los Montes Hiperbóreos al Norte, y las Montañas de Emú al Sur. Las tierras de esta extensa región se distinguen por las diferentes tribus bárbaras que las habitan.
Los Varingios ocupan la zona meridional, una gran llanura entre los ríos Tauro e Isar. Al otro lado del Tauro están los Siagrios, alguno de cuyos príncipes aborrece a los varingios. Los Solios viven más al norte, río arriba, tras cruzar el Varin, afluente del Tauro.

Las armas típicas de los táuricos son el arco, la lanza y el hacha arrojadiza. La espada sólo la llevan los nobles y los grandes guerreros. Las protecciones de cuero y pieles son comunes, incluso entre los guerreros de modesta fortuna, pero las armaduras metálicas son un lujo.

Las vestiduras típicas de las mujeres consisten en un vestido largo y de una pieza, que cubre del cuello a los tobillos. Los hombres visten una túnica que cubre hasta los muslos y unos pantalones. Como calzado se usan piezas cuadradas de cuero o botas de piel, y como abrigo capas de lana o pieles de animales. Ambos sexos aprecian los adornos de oro y plata (pasadores, collares, anillos, pendientes, pulseras, brazaletes, hebillas) pues la manera más fácil de proteger y ahorrar las riquezas es llevarlas encima.

La población vive dispersa en granjas y aldeas, generalmente en medio de zonas ganadas al bosque para pastos y cultivos, y cerca de una corriente de agua. A un día de camino habrá una casa fortificada o un castillo perteneciente a un noble, que ejercerá su dominio sobre los núcleos de población circundantes. Los caminos no son más que veredas creadas por el continuo paso de hombres y bestias, siendo el transporte en carro poco práctico. Los puentes son muy escasos, y los ríos y riscos hay que salvarlos en barca

VARINGIOS

Los varingios son la tribu más numerosa, más cercana a las tierras civilizadas, y que por tanto más acusa su influencia. Las grandes selvas de hayas, robles y nogales que cubren otras partes del Valle, aquí han quedado reducidos a pequeños bosques que puntean los pastizales y las tierras de labor. Pequeñas aldeas y granjas jalonan la vega del Tauro y otras rutas secundarias, y en los cerros destacados se levantan casas fortificadas en las que moran los príncipes y los comerciantes acaudalados. Varingia es una región rica (para ser una tierra bárbara) y capaz de sustentar un ejército grande.

Cada una de las comunidades en que se divide la gran tribu se agrupa en torno al castillo de un noble o un pueblo grande. De éstos los principales son Varis, Medon y Bracta. El primero de ellos está bajo la protección de la princesa Varnia. Construido en la ladera del monte Woden, es una plaza bien defendida y que fácilmente resistirá el asalto de un ejército, si bien es posible rendirla por hambre. La asamblea de los varingios tendrá lugar aquí, a menos que se encuentre seriamente amenazada.

Los jinetes varingios son tenidos en alta estima, tanto por los caudillos táuricos como por los argotarios.

Príncipes

  • Nabis y su esposa Ulfila: Las tierras del príncipe Nabis se encuentran en la ribera del Varin, lindantes con los solios. Nabis está emparentado con Ataúlfo por consanguinidad, al haber desposado a Ulfila, hija de éste, pero los dos caudillos no se llevan bien. En su ausencia, es Ulfila quien gobierna su casa.
  • Varnia: Las tierras de Varnia son muy extensas, y bajo su protección caen numerosas aldeas, además de la mencionada Varis, si bien no le deben fidelidad incondicional.
  • Teugota: esta princesa bárbara vive con su gente en las montañas de Emú, y se dedica tanto al comercio como a la guerra con las tierras de Cannatia. Es muy devota de Woden, el dios de los cielos.
  • Adalgis: vive en el pueblo de Medon y se preocupa principalmente del comercio de ámbar, aprovechando que el poderoso Tauro baña sus tierras. Es muy devoto de Horrok, el dios-río.

SOLIOS

Los solios habitan la región delimitada por los ríos Varin y Erce, la segunda por riqueza y población. Son más rudos y están más apegados al entorno natural que los varingios, y en consecuencia tienden a despreciarles y considerar que la pérdida de las tradiciones ancestrales les ha hecho débiles. El principal recurso con el que cuentan es el ganado ovino, que en verano llevan a pastar a los Montes de Emú, y en invierno a la vega del Tauro. También cultivan en las tierras llanas cereales y hortalizas.

No hay en las tierras de los solios pueblos de importancia, y las construcciones fortificadas son escasas y situadas en los Montes de Emú. Para ellos son más peligrosos los cannatios que los argotarios.

Príncipes

  • Ataúlfo: es el noble más importante de la región. Tiene su casa en el valle, no lejos del Tauro. Es también el lugar donde se celebra la asamblea y un importante centro comercial, y este príncipe saca buenos beneficios de la ruta del ámbar que atraviesa sus tierras.
  • Segimer: además de ser un poderoso príncipe, es también un reputado druida, y se le supone dotado del don de la profecía.
  • Wolfgang el Barbudo: este príncipe vive a orillas del río Erce, cerca de las tierras de los burcetanos. Es un joven siempre deseoso de cazar y combatir por cualquier causa.

SIAGRIOS

Los habitantes de la margen derecha del Tauro viven en aldeas diseminadas por los grandes pinares que cubren sus tierras. Se trata de un grupo tribal poco cohesionado, existiendo grandes diferencias y rivalidades entre los montañeses, asentados a lo largo del río Niceva, y el resto.

Los siagrios suelen organizar expediciones de pillaje a las tierras de Argotaria, razón por la que este país ha establecido en la frontera una serie de campamentos fortificados. Por su parte, los siagrios también son víctimas de las correrías de los nómadas del Oeste, que habitan las praderas conocidas como la Tierra de los Gigantes. Para defenderse han construido bastiones en los Montes Hiperbóreos y en los cerros que destacan sobre el llano.

La asamblea de los siagrios puede celebrarse en la casa de cualquier noble que la convoque.

Príncipes

  • Cedric: este príncipe se dedica a comerciar con madera y defenderse de los ataques de los nómadas esteparios. De su primera esposa tuvo cuatro hijos, y a su muerte casó con Brigit, una joven y hermosa princesa, hija de Berg el Narigudo.
  • Hermann: tiene fama de cruel y sanguinario. Odia por igual a los varingios y a los nómadas esteparios.
  • Berg el Narigudo: la tribu de este hombre vive en lo más profundo del Bosque Siagrio y se dedica al pillaje en las tierras argotarias. Berg es ya un anciano, pero se le sigue respetando.
  • Niceva la Blanca: Las tierras de Niceva se encuentran a lo largo del río que le dio nombre. Se la tiene por valiente y decidida, y sus gentes tienen reputación de buenos arqueros.

LAS ASAMBLEAS

Una manera de conseguir información, forjar alianzas y castigar a los traidores es convocar una asamblea de toda la tribu. A esta reunión sólo asisten los príncipes, entre diez y veinte, como representantes de sus distintas comunidades, y un par de sacerdotes u otras personalidades destacadas. No obstante, la mayoría vienen con todo su séquito, pues aunque romper la paz durante la asamblea es el mayor de los crímenes, no es raro que alguno de los asistentes caiga en una emboscada durante el viaje de ida o de vuelta.

La convocatoria puede realizarla cualquier noble, pero a menos que sea un gran príncipe o esté secundado por otros, no logrará que acudan la mayoría, y la asamblea sólo tendrá validez para tratar de asuntos que conciernan exclusivamente a los reunidos. Entre la convocatoria y el día de reunión pasarán entre quince días y un mes completo, pues los nobles tienen que venir de todos los puntos de la región y dejar resueltos sus asuntos. No obstante el día de la reunión no es fijo, pudiendo aplazarse hasta un par de días. En cualquier caso, debe caer en luna llena, o estar cercano a un solsticio o un equinoccio.

La asamblea puede decidir sobre asuntos que conciernan a toda la tribu: recluta de un ejército, nombramiento de un caudillo que dirija el ejército, aprovisionamiento del mismo, alianzas y declaraciones de guerra, juicios por traiciones y ofrenda de sacrificios a los dioses. También puede designar delegados para el Gran Consejo.

Las sesiones de la asamblea suelen empezar al despuntar el alba y prolongarse hasta el mediodía. Se inician con rezos a los dioses, y si acaso un sacrificio, e inmediatamente los asistentes hacen sus propuestas, deliberan y votan. La elocuencia y el linaje son importantes para lograr la aprobación de la asamblea, pero durante la tarde y la noche tienen lugar negociaciones, en las que el oro, las amenazas, las alianzas y las traiciones determinarán el resultado de la sesión siguiente.

Hace generaciones que el Gran Consejo de la nación Vaona (como se llaman a sí mismos los habitantes del Valle del Tauro) no se reúne, pues es necesario hacerlo en el día exacto de un solsticio o un equinoccio, y en un lugar recóndito previamente designado por los druidas. Por ello sólo cabría convocarlo en caso de extrema necesidad y en ausencia de rivalidades entre las principales tribus. Sin embargo, es la única manera legal de proclamar un rey de todos los vaones.

El Valle del Tauro es el escenario de la mini-campaña para Sagittarius El País del Dios Río.

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