El Mundo de Sagittarius (I). Introducción

La ambientación oficial del juego de rol Sagittarius está ligeramente inspirada en las culturas antiguas del Mediterráneo. Podemos encontrar imperios expansionistas, como el de Palmira, ciudades-estado como Isarion o Messis y tribus bárbaras como las del Valle del Tauro.

Este mundo es parecido al nuestro en dimensiones, clima, flora y fauna. En la bóveda celeste se distinguen los mismos cuerpos (el sol, la luna y las estrellas), y su superficie está cubierta en su mayor parte por las aguas.

Dos continentes se extienden alrededor del Mar Interior, situado en una latitud intermedia. En sus orillas ha nacido la civilización, y numerosos imperios han florecido y se han derrumbado, en parte por sus propias luchas, y en parte por los ataques de hordas bárbaras.

Al sur del Mar Interior, en el delta del gran río Anabrud, se alza la ciudad de Palmira. Sus belicosos reyes expandieron sus dominios por todo el valle y la costa cercana. El control del comercio de la seda y las especias le proporciona inmensas riquezas con las que financiar una gran flota y continuar su expansión por el mar, hasta que eventualmente se enfrente a la otra gran potencia militar: Argotaria.

El ejército de Argotaria es el más potente del mundo, y es capaz de enfrentarse tanto a una liga de ciudades como a los bárbaros del Valle del Tauro. En él sirven los sagittarii, arqueros montados de destreza sin igual. Pero los enemigos de esta nación están tanto fuera como dentro de sus fronteras.

Y más allá de las cumbres de los Montes Hiperbóreos, en las tierras de hielo perpetuo, vive una raza de hombres, dispersos en pequeñas comunidades, pero capaces de doblegar la naturaleza y enfrentarse a los mismos dioses.

Los jugadores toman parte en estos conflictos como dirigentes de las naciones en pugna, mercenarios y comerciantes que intentan medrar, religiosos que buscan fortalecer su culto, o simplemente, exiliados forzados por las circunstancias a embarcarse en una vida de aventura y peligro.

Los personajes que encarnan se enfrentarán a hordas enemigas con sus propios ejércitos, a la naturaleza indómita con habilidad y sangre fría, y a las intrigas de sus congéneres con ingenio, diplomacia y aplomo.

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