Interstellar: Crítica de cine

Sobre la última película de Christopher Nolan hay críticas que cubren todo el espectro de los gustos. Tenemos las que convierten el filme ya en un clásico de la cienca ficción, y las que la califican de basura desde el esnobismo más obtuso.

Pero al final, la opinión que cuenta es la mía, y aquí va. Como podrán intuir, ni tanto ni tan calvo.

ARGUMENTO Y TEMA

Sin ánimo de destripar mucho la película para los que no la hayan visto, Nolan nos sitúa en la Tierra, en un futuro no muy lejano. Aparte de un desarrollo notable de la robótica y la inteligencia artificial, no se ve ninguna tecnología diferente a la disponible actualmente. La civilización tal y como la conocemos está en decadencia, debido al agotamiento de recursos, crisis alimentarias y climatológicas, y un desprecio por la actividad científica, que se considera un derroche de recursos cuando la prioridad es la
producción de alimentos.

El protagonista, un antiguo piloto de la NASA ahora reconvertido en granjero, se ve nuevamente reclutado por esta organización (lo poco que queda de ella), en una última misión para salvar a la especie humana: encontrar otro planeta habitable que la humanidad pueda colonizar, porque la Tierra ya no da más de sí.

Este argumento tiene sin duda su atractivo, sobre todo en la época que nos ha tocado vivir. Mientras se suceden las noticias sobre descubrimientos de planetas extrasolares que podrían ser aptos para la vida (pero demasiado lejanos para nuestra tecnología), nos enfrentamos a las consecuencias de un cambio climático causado por nuestra civilización.

Y a la vez que vivimos en un mundo cada vez más tecnificado, y en el que el cuerpo de conocimientos científicos es cada vez más grande y complejo, también la población general y nuestros gobernantes ignora, cuando no desprecia, la ciencia. Pensemos en los negacionistas del cambio climático, la introducción de ideas creacionistas en los textos escolares en Estados Unidos, o el desprecio de los sucesivos gobiernos españoles por la actividad científica.

O pensemos simplemente en las diferentes repercusiones que tendría que un personaje público (un político, un escritor, un deportista) declarara que no se ha leido El Quijote, o que no sabe resolver una ecuación de segundo grado. No sé a ustedes, per a mí me da más vergüenza admitir que no entiendo la Teoría de la Relatividad (ni siquiera en sus explicaciones más simplificadas), que admitir que no me he leido las obras completas de Cervantes.

Es por ello que una película que coloca la ciencia (la Física en concreto) como tema central, y es capaz de desarrollarlo en un argumento solvente ya tiene un interés añadido.

GUIÓN

Obviamente, la Física como tema central no sería suficiente para hacer la película buena. No estamos hablando de un documental, sino de una obra dramática, que debe mantener la tensión narrativa, contar con personajes interesantes y, en definitiva, emplear el lenguaje cinematográfico para contar una historia.

Nolan desarrolla esta historia a través del clásico esquema del viaje del héroe, que ya expusiera Campbell. El protagonista, tras vencer sus escrúpulos iniciales, aceptará su misión, deberá hacer un sacrificio, se enfrentará a su némesis, descenderá hasta los infiernos y emergerá de nuevo, renacido y victorioso.

Las coincidencias con el clásico de Kubrik, 2001: Una Odisea en el Espacio, son claras, y en muchos puntos explícitas: los astronautas viajan hasta Saturno (en la obra de Kubrik hasta Júpiter); la computadora no permite a uno de los exploradores acceder a la nave nodriza, y éste lo intenta de forma manual; el viaje a través del espacio-tiempo tiene una concepción similar, hay inteligencias artificiales, etc.

Aun siendo una cinta de larga duración (casi tres horas), no se hace pesada. El director mantiene el interés en cada una de las partes de la película (quizá algo menos en una introducción un pelín larga), gracias a los continuos desafíos a los que se deben enfrentar los astronautas. Nolan, como cabría esperar, aprovecha las paradojas que crean los viajes espacio-temporales para incluir sus paradojas argumentales, y logra una historia acabada aunque no sobresaliente, como concluyo más abajo.

El personaje principal (interpretado por McConaughey), y los de su familia, están bastante bien construidos, y sus motivaciones y decisiones no chirrían. El resto están sólo parcialmente esbozados, y se les podría haber dedicado más metraje a cambio de reducir el de McConaughey, sin que se resintiera su trasfondo. Destacaría el personaje de Matt Damon que, a pesar de aparecer poco tiempo, está muy bien expuesto. En la parte negativa, los robots: hay varios, todos ellos iguales y son difíciles de distinguir. Se supone que tienen sentido del humor, pero ni con ese recurso el guión consigue que les diferenciemos de una tostadora parlante.

En mi opinión, al guión le sobra diálogo. Hay muchas explicaciones redundantes. Entiendo que el objetivo es que el espectador entienda la Física que está detrás de los acontecimientos, pero con ello se resiente, y mucho, la fuerza dramática de las  escenas. Aquí hay que traer a colación el viejo axioma de la creación literaria: no digas que estás haciendo algo, muéstralo.

Una mención merecen los (supuestos) fallos de guión que he visto comentados en otras críticas: con un solo visionado, he encontrado todos ellos bien explicados (y como acabo de decir, quizá demasiado explicados).

INTERPRETACIONES

Todos los actores cumplen suficientemente, sin que haya ninguno que haga la interpretación de su vida, o que estropee el visionado. McConaughey hace una labor aceptable, teniendo en cuenta la cantidad de metraje que soporta, lo que es a la vez una ventaja y un reto.

Hathaway se ha desenvuelto con soltura. Matt Damon, a pesar de su corto y difícil papel, es quizá el mejor del elenco actoral. Michael Caine, en cambio, creo que está desaprovechado. Me esperaba mucho más.

FOTOGRAFÍA Y MONTAJE

Interstellar cuenta con imágenes de las más impactantes que he visto en el cine, y este es uno de los grandes méritos de la cinta. Sus creadores han logrado plasmar en imágenes elementos tan abstractos como un agujero de gusano, un entorno pentadimensional o el horizonte de sucesos, sin que en ningún momento se rompa la tan apreciada suspensión de la incredulidad. Las escenas de viaje espacial son tan verosímiles para un profano, que le convencen de que los viajes espaciales han de ser así.

El montaje lo veo poco arriesgado. Las escenas de acción están bien resueltas, pero eso a día de hoy es lo mínimo que se espera. Y sin embargo creo que la temática del film y la acción paralela (relatividad mediante) en la astronave y la Tierra eran oportunidades para un montaje mucho más provocador.

MÚSICA

La banda sonora, a cargo de Hans Zimmerman, en cambio, sí que me ha resultado impactante. Está bien utilizada en la película, incluidos momentos de silencio que evocan el vacío interplanetario, y se disfruta como obra artística independiente. De las mejores BSO en los últimos años.

CONCLUSIÓN

Si las imágenes son impactantes, la música muy buena, el guión sólido y las interpretaciones aceptables, entonces, ¿por qué no estamos ante una obra maestra?

Es inevitable comparar esta obra con el clásico 2001…, comparación que con sus referencias explícitas Nolan no parece rehuir. Pero mientras que la película de Kubrik es rica en sugerencias e interpretaciones, hasta el punto de requerir varios visionados para percibir los diferentes niveles argumentales, en Interstellar todo resulta muy obvio y hay poco que rascar tras el primer visionado. A menos que uno esté muy interesado en la Física que hay detrás de la película que, por supuesto es apasionante, pero no da mucho más como elemento dramático.

Creo que a Nolan le ha faltado provocar. La defensa de la ciencia que realiza en la primera parte del filme podría haber sido un tema interesante. Pero apenas se formula, queda relegada en el desarrollo de la película, y ésta se queda en un entretenido ejercicio.

En definitiva, es una buena película pero no es la mejor de Nolan, ni la mejor del año 2014. Eso sí, creo que tiene buena materia prima para inspirar alguna que otra sesión de rol. Para la próxima partida de CiFi, no olviden ponerse muchos puntos en la habilidad Física Relativista.

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