Pero, ¿qué tiene el BRP?

Hace unos meses escuché en unas jornadas la frase que encabeza esta entrada. Quien se formulaba esta pregunta lo hacía de forma retórica y con cierto desdén hacia ese sistema, que desde los tiempos de RuneQuest ha estado presente en el panorama rolero, y muy especialmente entre los diseñadores españoles.

Así lo ponía de manifiesto esta entrada de Rol de los 90. En los comentarios se señalaba que la vieja escuela en España no fue D&D sino RuneQuest, y eso puede explicar que sea tan utilizado en los juegos patrios, incluyendo Sagittarius.

Pero, aparte de la nostalgia, ¿qué tiene el BRP? Sin ánimo exhaustivo, podemos señalar las siguientes ventajas del sistema Basic Role-Playing (BRP), o d100.

Intuitivo y fácil de explicar. Su mayor fortaleza es que cualquiera entiende cómo funciona: tira dos dados de diez caras, uno marcando decenas y otro unidades, y si sacas tanto o menos que tu puntuación, tienes éxito.

Además, de un vistazo jugadores y máster saben qué probabilidades tienen de conseguir lo que se proponen, y por tanto pueden tomar decisiones informadas (los jugadores) o modular la dificultad del escenario (el máster). Tratar de determinar probabilidades en otros sistemas, por ejemplo Savage World, es bastante más arduo.

Posibilidad de combinar los dados para obtener resultados accesorios. Es una faceta muy explotada en los juegos para ahorrarse varias tiradas para una sola maniobra y hacer el juego (especialmente en el combate) más ágil: los dígitos de la tirada de impacto se trastocan para obtener la localización del golpe, o si la tirada es doble (22,33 etc.) se consigue un crítico, pifia u otro efecto adicional.

Granularidad más fina. Obviamente, si tiras 1d20 tienes veinte posibles resultados, y si tiras 1d100 tienes cien posibles resultados.

Los modificadores que se apliquen a las tiradas, para reflejar las circunstancias del personaje, van en consonancia. Así, en un sistema d20 solo podremos aplicar modificadores en un rango relativamente pequeño (de -10 a +10), si no queremos que la acción sea muy fácil o casi imposible. Con un sistema d100 el rango, lógicamente, es mayor.

Esa granularidad viene bien si queremos introducir en nuestro sistema muchos tipos de armas, armaduras, monstruos, niveles, etc. en el que cada uno es ligeramente superior al anterior. O alguna otra circunstancia que impacte en la acción de forma gradual (como un penalizador por fatiga, o un bonus por disparar a un grupo numeroso de enemigos).

Ningún sistema es perfecto, y el d100 también tiene sus desventajas. Por ejemplo, no es práctico realizar de una sola vez varias tiradas. Puedes utilizar dados de colores para diferenciar cada tirada, pero mi experiencia en mesa es que ralentizan el juego. Y, como consecuencia, si estás buscando implementar una campana de gauss en la tirada básica, con el d100 es difícil que lo consigas.

Sin ir más lejos, yo para Sagittarius elegí el d100 por ser muy intuitivo, pero en Tormenta de Acero quería que los jugadores hicieran múltiples ataques de una sola vez, así que opté por otro tipo de tirada básica.

Al final, no se trata de defender a muerte un sistema o denigrarlo, BRP siempre o BRP nunca, sino de elegir el que resulte más adecuado para el juego que tengamos en mente.

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