Reseña: El Arte de Matar

Con el contradictorio y provocativo título de «Arte de matar», Jorge Reverte se embarca en un ensayo que pretende salir al paso, precisamente, de los tópicos y de las concepciones que se asumen y reconstruir la toma de decisiones en la guerra civil al más alto nivel: principalmente Francisco Franco y Vicente Rojo.

El Arte de Matar
Cómo se hizo la Guerra Civil Española

Autor: Jorge M. Reverte
Año: 2009
Formato:
230 x 150 mm
Encuadernación rústica
Cubierta a color, interior en blanco y negro
364pág.
Precio: 22 €

Cualquier aficionado a la historia de España sabe que la cantidad de material publicado hasta la fecha sobre la guerra civil de 1936-39 es ingente, y casi sobre cualquier tema relacionado es imposible leerlo todo. Sin embargo, es paradójico que sobre el análisis de la operaciones militares mismas, las aportaciones han sido escasas hasta la fecha, y orientadas, bien a un relato pormenorizado de los hechos de armas (caso de los trabajos de Salas Larrazábal), bien a cuestiones específicas (la intervención internacional, el golpe frustrado o la guerra en alguno de los teatros de operaciones).

El resultado de este panorama ha sido tanto la existencia de lagunas notables en temas concretos, por ejemplo, las operaciones navales (que viene a cubrir en parte el trabajo de Michael Alpert) como una escasa reflexión en torno a las estrategias de los bandos en la contienda, y la consecuente persistencia de los tópicos en torno a las decisiones de los mandos militares.

Reverte, periodista de profesión, es autor de otras obras sobre la guerra civil, entre las que destacan La Batalla de Madrid y La Batalla del Ebro por su buena acogida de público, por lo que el tema no le es en absoluto ajeno. Su tesis principal puede resumirse en que las decisiones estratégicas de ambos bandos en el desarrollo de las operaciones militaras estuvieron fuertemente condicionadas por la inestable situación internacional. Así, acciones que desde el punto de vista puramente militar parecían totalmente equivocadas (como la decisión en 1938 de Franco de volverse contra Valencia, en vez de contra una Cataluña casi indefensa), cobran sentido en la necesidad de contar con el apoyo de las potencias extranjeras y evitar intervenciones a favor del bando opuesto.

Reverte no se ahorra calificativos a los máximos responsables militares, considerando a Franco mejor político que militar, y a Rojo capaz pero sin suerte y sin contar con los medios adecuados (aunque, habida cuenta de los continuos fracasos de la República en sus ofensivas, cabe suponerle alguna responsabilidad a su planificador).

El libro, sin embargo, no cumple las expectativas creadas. Se trata en esencia de un relato de la guerra civil, bien cierto que aligerado de cuestiones políticas, centrado en el detalle de las operaciones militares y salpicado de vez en cuando con disquisiciones sobre la estrategia, las decisiones y los condicionantes de sublevados y leales. En estas reflexiones no se realiza un análisis profundo de las capacidades del armamento que utilizaron los combatientes, de la correlación de fuerzas a lo largo del conflicto, de las limitaciones que imponían la geografía y las infraestructuras del país y de las opciones estratégicas que se abrían a los contendientes.

Reverte concluye de forma parecida a Beevor: a la República hubiera ido mejor con una estrategia defensiva que hubiera desangrado al adversario, como ocurrió en Madrid y Valencia. Por el contrario las ofensivas ejecutadas (Belchite, Brunete, Teruel y Ebro) acabaron en fracaso cuando no en absoluto desastre. Como todos los futuribles, es una tesis cuando menos discutible que la República hubiera podido resistir indefinidamente en una posición puramente defensiva, contra un enemigo que recibía armas y suministros en mayor abundancia y con mayor regularidad, mientras su aislamiento era cada vez mayor.

Por el contrario, no se discute nunca la tercera, y a mi modo de ver más fríctifera opción: la contraofensiva. Cierto es que ninguno de los bandos planeó contraofensivas (a modo que lo hizo el Ejército Rojo en la Segunda Guerra Mundial), y éstas fueron fruto de la oportunidad y la improvisación. Pero sus resultados, en Guadalajara y en las ya mencionadas batallas de Teruel y del Ebro fueron decisivos.

En definitiva, el ensayo de Reverte, aunque riguroso en su documentación y en su exposición de los hechos, hace más patente, si cabe, la ausencia de estudios de estrategia militar en el contexto de la Guerra Civil Española.

4 comentarios en “Reseña: El Arte de Matar

  1. Cuanto tiempo sin leerte :).

    Yo lo máximo que he leído sobre la Guerra Civil ha sido «Una historia de la Guerra Civil que no va a gustarle a nadie», de Juan Eslava Galán. Nada profundo, y bastante irreverente, pero me ayudó a tener una visión de conjunto.

    Lo que está claro es que Franco contaba con aliados más entusiastas que la República. En mi (desinformada) opinión, eso fue determinante.

  2. Hola Carlos, gracias por pasarte. Sí, llevaba tiempo sin publicar. A ver si cojo ritmo, que tengo varias cosas en el tintero.

    A mí el libro de Eslava Galán no me gustó mucho. Por otro lado, es curioso que esto de la guerra civil no haya tenido mucho eco en el frikismo; hay un juego español sobre la IIGM (Comandos) pero no sobre la guerra civil, que es una temática con potencial.

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